Artículos Médicos

Epidemia de obesidad en un mundo de dietas

Hace más de 50 años que  en todo el mundo se  vienen escuchando, leyendo distintas dietas que parecen milagrosas a la hora de la lucha contra el descenso de peso. Las hubo de distinto tipo, algunas poniendo el énfasis en la gran reducción de hidratos de carbono (Atkins), o endemoniar todo tipo de grasas o las hiperproteicas, también las que hablaban de que las calorías no importaban hasta las de muy bajo valor calórico. Todas exitosas a la hora del descenso de peso pero también en muchos casos con riesgos para la salud ya sea por elevación de cifras de colesterol con el consiguiente aumento del riesgo cardiovascular, aparición de cálculos biliares, déficit de hierro, astenia significativa, caída de cabello, etc.

A estas complicaciones, por nombrar algunas, hay que sumarle la recuperación del peso perdido una vez que “finalizamos” la dieta. Recuperación que en muchos casos supera la pérdida alcanzada.

Ahora bien, podemos hablar de éxito cuando este descenso no es sustentable a largo plazo? Por definición dieta es aquella que debemos sostener por periodos cortos de tiempo por las características deficitarias de muchas de ellas. Podemos hacer dieta cuando tenemos una gastroenteritis o nos recuperamos después de una cirugía pero nunca podemos vivir a dieta.

Aquellos que  han hecho dieta alguna vez saben que el hambre y las prohibiciones son un común denominador en muchos casos.

Si el sobrepeso es una enfermedad crónica, cómo podemos pensar en indicar un tratamiento que no es sustentable  a largo plazo?. Sería como decirle a un diabético insulinodependiente que sólo deberá inyectarse insulina unos meses nada más, o a un hipertenso pedirle que coma con poca sal y tome su medicación sólo algunas semanas. A nadie criterioso se le ocurriría esto. Esto se debe a que la población tiene noción de enfermedad con la Hipertensión o la Diabetes y no con la Obesidad.

La obesidad es una enfermedad multifactorial, heterogénea que requiere de un enfoque integral ya que tiene complicaciones clínicas importantes como aumentar la posibilidad de diabetes, hipertensión, hipercolesterolemias, hígado graso, artrosis, hiperuricemia, algunos tipos de cáncer por nombrar algunas.

El único tratamiento es la NO DIETA, esto significa trabajar sobre un cambio de conducta alimentaria. Los seres humanos comemos no sólo por hambre. Comemos por alegría, tristeza, soledad, ansiedad, impotencia, o sólo por aburrimiento. Es importante empezar a trabajar estos disparadores e incorporar hábitos saludables de alimentación en este mundo de exceso de alimentos, mucha exigencia, y poco tiempo para actividad física y  las actividades placenteras.

Los humanos somos grandes buscadores de placer, por eso es difícil que sostengamos un plan alimentario que no sea placentero, y que no incluya alimentos que nos gusten.  Nuestra alimentación debe ser variada, completa, adecuada, placentera y sustentable. Debemos lograr cambiar malos hábitos  alimentarios  (saltear ingestas, picotear) y reemplazarlos por hábitos saludables de alimentación e incorporar  actividad física acorde a nuestras posibilidades.

El tratamiento de la obesidad es difícil pero no imposible. El éxito dependerá de nuestra motivación para un tratamiento y la implementación de progresivos cambios en la conducta alimentaria  en lugar de dietas de hambre.

 

DRA. ESPINOZA, MÓNICA
Especialidad: Clínica Médica / Nutrición
Matrícula N°: 10865

Post grado Nutrición Clínica Universidad Favaloro   

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